Los mundos de la cerveza y el vino

 

 

 

 

 

 

 

 

En España hay una cultura vinícola tremenda. Rara es la comunidad autónoma sin una o varias denominaciones de origen, y se es uno de los mayores exportadores del mundo (aunque los franceses nos ganan con mucho), y la manera de catar un vino o los diferentes estilos y uvas no le son desconocidos al gran público.

Con la cerveza cambia la cosa. Mucha gente no sabe que son conceptos básicos como el lúpulo o una ale, prueba las cervezas en vasos helados, y para el los estilos son rubia, tostada y negra.

Poco a poco todo esto está cambiando. Nacieron marcas artesanales fabulosas como La Virgen, Naparbier o Dougall, que están incluso exportando a otros países. Hay blogs con mucha información sobre el tema como Mis cervezas por ahí. E incluso cualquier ciudad mínimamente grande tiene más de un bar con grifos de muchas marcas de cerveza.

Sin embargo queda mucho que recorrer. Mientras que en cualquier bar tienen algún vino medio decente, el bar común en España solo necesita un tipo de cerveza ya que nadie pide otra. Conceptos como el maridaje de la cerveza es totalmente desconocido y gracias a ello parece que la cerveza no es apta con según que comidas (normal, a mí tampoco me apetece una lager con el postre o una merienda dulce).

Sin embargo empieza a ser común ver bares con una selección de cervezas amplia, sobre todo belgas. Todos los bares así ponen más o menos las mismas 20-25 cervezas, las cuales se las proporcionan alguna de las grandes multinacionales.

Lo más común es el caso de los bares con Heineken, que compro marcas como Affligem por todo Europa, y ahora las distribuye a gran escala. Quizás la cerveza comprada no mantenga el espíritu, pero consigue que podamos consumir un producto por encima de la media en bastantes más bares que antes. Ahora solo falta que dichas cervezas en algunos bares no cuesten un ojo de la cara, cuanto todos sabemos que su precio en el supermercado no es mucho más que el de una cerveza normal.